MODELOS POLITICOS ARGENTINOS

Néstor Kirchner últimamente dijo “Hay dos modelos en juego, el productivo con inclusión y redistribución del ingreso, y el que representan los otros, que quieren tener una Argentina para unos pocos”, “Vuelven con la misma receta de los 90”. Y su esposa completó “Hay algunos que quieren volver al pasado, que volverían a privatizar Aerolíneas Argentinas o volverían a dar las jubilaciones a las AFJP” “Le pusimos la tapa a un modelo de país neoliberal”.

Para hablar de “modelos políticos argentinos” no ayudan las antinomias, “Neoliberales vs. Progresistas”, “Peronistas vs. Antiperonistas”, “Derecha vs. Izquierda”, “Socialistas vs. Capitalistas”, “Radicales vs. Peronistas”, “Federales vs. Unitarios”, “Porteños vs. Provincianos”, “Conservadores vs. Liberales”, “Campo vs. Industria”, “Laica vs. Libre”, etc.

Al eliminar etiquetas, solo basta con analizar la actitud de los gobernantes frente a los derechos individuales. El secreto del éxito argentino fue “avanzar en el respeto por los derechos individuales”, y “los retrocesos en el respeto por los derechos individuales” fueron la principal causa de nuestra decadencia. Conste que no decimos “derechos humanos” pues puede sonar redundante y confuso. El derecho es esencialmente para los seres humanos, aunque pueda ser para individuos o para grupos de individuos.

¿Qué hizo de un lejano desierto, deshabitado y pobre, la “Tierra prometida” de los inmigrantes de todo el mundo?

Antes de 1810 los individuos debían subordinarse al rey Fernando VII, y luego a las autoridades revolucionarias que mantuvieron el derecho español hasta 1853, cuando entró en vigencia la nueva Constitución Nacional. En ella aparecen derechos individuales que no están subordinados a ningún otro derecho superior que pudiera afectarlos.

Según la Constitución no tenemos ningún derecho, aunque “todos por unanimidad”
• queramos matar a un inocente;
• limitar la libertad de trabajar, navegar o comerciar;
• prohibir alguna religión o culto;
• restringir la oportunidad de enseñar o aprender;
• eliminar la posibilidad asociarse con fines útiles;
• cercenar la libertad de expresión;
• impedir entrar, permanecer o salir del territorio;
• reclutar violentamente civiles para levas militares;
• violar el derecho de propiedad, etc.
Para la Constitución Nacional de 1853 gobernar es decidir democráticamente todas las demás cuestiones propias de la convivencia, excluidos explícitamente los derechos individuales ajenos al mandato que reciben los gobernantes.
Sirva como ejemplo, no tenemos derecho aunque sea por unanimidad de negarle a la doctora cubana Hilda Molina que se reúna con sus familiares, como hasta hace poco impedía el gobierno cubano.

En 1825 se firmó en Buenos Aires el Tratado de Amistad, Comercio y Navegación entre las Provincias Unidas del Río de la Plata y el Reino Unido. Fue el primer tratado que los argentinos firmaran con un país extranjero, gracias al apoyo de George Canning. El tratado ratificado el 19 de febrero en Buenos Aires y el 10 de mayo en Londres, fue el primer reconocimiento de independencia a un país de Sudamérica por parte del Reino Unido, que incluía el respeto de los derechos individuales de los británicos que habitaran en las Provincias Unidas del Río de la Plata. Obviamente para Canning fue más fácil incluirlos en el Tratado de Amistad, que imponerlos dentro de todo el Imperio Británico.

Los argentinos no tuvieron que leer “Dos ensayos sobre el gobierno civil” de 1690 escrito por John Locke, como tuvo que hacer Tomas Jefferson para entender sus derechos frente al soberano; les bastó la experiencia de cumplir el pedido de George Canning desde 1825 en adelante. Seguramente fue el cumplimiento del tratado la forma en que se introdujeron las ideas de Locke en Argentina, porque la primera edición de la obra de Locke en español, traducida de la séptima edición francesa que era de 1775, data de 1821 y fue impresa en Madrid.

Juan Bautista Alberdi se convenció que la igualdad no era quitarles los derechos individuales a los súbditos británicos sino extenderlos a todos; por ello en el capitulo 18 de “Las Bases” escrita en Valparaíso en 1852, dice: “…….. Todo eso y algo más está concedido a los súbditos británicos en la República Argentina por el tratado de plazo indefinido, celebrado el 2 de Febrero de 1825; y no hay sino muchas razones de conveniencia para el país en extender y aplicar esas concesiones a los extranjeros de todas las naciones del mundo, tengan o no tratados con la República Argentina. La República necesita conceder esas garantías, por una exigencia imperiosa de su población y cultura, y debe concederlas espontáneamente, por medio de su Constitución, sin aspirar a ilusorias, vanas y pueriles ventajas de una reciprocidad sin objeto por larguísimos años.
Hoy más que nunca fuera provechosa la adopción de ese sistema, calculado para recibir las poblaciones, que arrojadas de Europa por la guerra civil y las crisis industriales, atraviesan por delante de las ricas regiones del Plata, para buscar en California la fortuna que podrían encontrar allí con más facilidad, con menos riesgos y sin alejarse tanto de Europa.”

Alberdi llega hasta explicitar como “primer derecho individual” de la Constitución “….sean naturales o extranjeros: Todos tienen la libertad de trabajar y ejercer cualquier industria…..”, propuesto en el art. 16 de “Las Bases”.
En el en el “Sistema Económico y Rentístico de la Confederación Argentina según su Constitución de 1853” en Cap. III sección 7 Alberdi dice”Ninguna libertad debe ser más amplia que la libertad de trabajo, por ser la destinada a atraer la población. Las inmigraciones no se componen de capitalistas, sino de trabajadores pobres, crear dificultades al trabajo, es alejar las poblaciones pobres que vienen buscándolo como medio de obtener la subsistencia de que carecían en el país natal abandonado”.

Entre 1870 y 1930 el país había superado a sus maestros anglosajones. Siguiendo las ideas de Alberdi, que incluían “El crimen de la Guerra” la Argentina supo ser un país con gran respeto por los derechos individuales:
1. Evitó guerras aun con los países limítrofes a pesar de deficiencias en el trazado de las extensas fronteras.
2. Evitó participar de la Primer Guerra Mundial, a pesar de las presiones que recibió.
3. La libertad religiosa era superior a muchos países extranjeros, donde había limitaciones como en el Reino Unido.
4. La Argentina no tenía limitaciones para quienes vinieran a trabajar. Hasta los polizones bajaban de los barcos, se registraban ante las autoridades y empezaban a trabajar en libertad. Aquí no había sorteo de visas, ni complejos requisitos para obtener una “greencard”, y nadie pensaba en levantar muros fronterizos para frenar inmigrantes.
5. No tenía discriminaciones de raza, religión, etc. No había guetos. Un detalle no menor es que en la Argentina no se llevan estadísticas laborales o de otro tipo diferenciadas por raza “Blancos, Hispanos, Asiáticos, Negros, etc.”
6. Eran frecuentes los matrimonios entre distintas religiones, razas. Muchos aborígenes se unieron con los inmigrantes. Recordemos que en la India los militares británicos no podían casarse con mujeres hindúes.
7. Turcos y armenios, rusos y judíos, alemanes y franceses, árabes y judíos, se unían a través de matrimonios.
8. Argentina recién tuvo Banco Central e impuesto a los réditos en 1935. En 1913 los demócratas de crearon la FED, el Sistema de la Reserva Federal que promovió el crédito irresponsablemente, provocando la crisis de 1929.
9. En 1917 México planteaba una nueva Constitución donde los derechos individuales estaban subordinados al mandato de los gobernantes. Luego la república de Weimar, la Revolución Rusa, la Italia de Mussolini, continuaron con planteos parecidos. Mientras tanto la Argentina mantuvo la Constitución de 1853 hasta 1949.
10. Era el país de la educación universal y gratuita. La de los guardapolvos blancos para que no hubieran diferencias.
11. Argentina mantenía sistemas de “ayuda o asistencia publica” para los necesitados por enfermedad, los excluidos por falta de educación, los huérfanos, viudas sin recursos, etc.
12. Además existía la ayuda privada de las comunidades religiosas, Sociedades de Socorros Mutuos, la Sociedad de Beneficencia, las mutuales por colectividad, cooperativas, del Ejército de salvación, los Montepíos, etc.

Consideramos políticas de “ayuda o asistencia pública” las que atienden dificultades de las personas respetando los derechos individuales, porque entre todos los ciudadanos identificamos a los individuos con limitaciones y los ayudamos democráticamente según la decisión de la mayoría.
La antitesis son las políticas de “redistribución de patrimonios” que no respetan los derechos individuales, porque entre todos los ciudadanos identificamos a los individuos con mayor patrimonio y les quitamos compulsivamente lo que la mayoría considera necesario para lograr igualdad. En suma, mientras en la política de ayuda la sociedad asiste al limitado o excluido, en la política de redistribución compulsiva la sociedad le quita al exitoso para lograr igualdad.

A principios del siglo XX, Argentina era uno de los 10 países más ricos del planeta y los millones de emigrantes italianos que se escapaban de la guerra y la pobreza en Europa, no sabían si embarcarse rumbo a Nueva York o a Buenos Aires. Mi padre eligió Buenos Aires por las razones señaladas.

Sin embargo hubo muchos ejemplos de los tropiezos que tuvo el avance de los derechos individuales en Argentina:
1. El Partido Autonomista Nacional promovió la Ley Nº 2216 de 1887 de creación de los Bancos Nacionales Garantidos, una de las causas principales de la revolución de 1890. Los bancos estatales desaconsejados por Alberdi, quebraron pero continuaron consumiendo recursos de los contribuyentes para su rehabilitación.
2. El voto universal y secreto se demoró hasta 1916. El voto femenino se aprobó recién en 1947
3. Hubo numerosos golpes militares a partir de 1930 hasta 1983. Además todas las presiones militares que recibieron los presidentes Frondizi, Illia, etc.
4. Los conservadores de la Concordancia profundizaron los atropellos a los derechos individuales, creando en 1933 a Junta Nacional de Granos y la Junta Nacional de Carnes. Luego en 1935 incautaron el oro de la Caja de Conversión copiando al New Deal de F. D. Roosevelt, y también crearon el Banco Central 22 años después de la FED de EEUU, pero con similares consecuencias negativas.
5. El gobierno peronista mantuvo los retrocesos conservadores de la década del 30 y terminó cambiando hasta la Constitución en 1949. Esta última produjo un retroceso aún mayor en el respeto a los derechos individuales.
6. Una Asamblea Constituyente en 1957 repuso la Constitución anterior a 1949, pero le incluyo el Art. 14 bis claramente opuesto al Art. 14. Estos dos artículos generan inseguridad jurídica. El art.14bis debe estar subordinado al art. 14, por lo que sería un artículo redundante sin razón de existir. Pero si se considera que el art. 14bis no esta subordinado al art. 14, entonces habría que reformar la Constitución para corregir la contradicción.
7. Los radicales como Raúl Alfonsin con devaluaciones, hiperinflaciones, avasallaron derechos de propiedad.
8. En 2001 debieron quebrar el Banco Nación, el Banco Provincia y el Banco Ciudad, pero se aplicó el “corralito bancario” para mantenerlos y luego fueron rehabilitados con dineros del contribuyente.
9. Los Kirchner han incautado los aportes de los individuos en las AFJP avasallando el derecho de propiedad.

Hoy seguimos sumergidos en la contradicción no resuelta de los Art. 14 y 14 bis., y además no se respeta plenamente la Constitución, por lo que hemos retrocedido respeto del resto de los países que siguen avanzado en el respeto a los derechos individuales.

Ya no hay partidos políticos o políticos que se los pueda identificar sin lugar a dudas con los derechos individuales.

Los peronistas y radicales aceptan una amplitud de modelos tan grande que cualquier propuesta puede tener cabida.
Perón decía sobre los peronistas “los hay mas combativos, los hay más contemplativos, los hay ortodoxos, los hay heterodoxos pero son todos peronistas”…. “los muchachos se ponen aditamentos, pero todos trabajan”.
Los conservadores cerraron la Caja de Conversión quitándole el oro a los tenedores de los billetes y crearon el Banco Central, mientras los diputados socialistas como Enrique Dickmann y Nicolás Repetto se opusieron a esos abusos en defensa de los asalariados. El diputado socialista Mario Bravo en 1928 y luego Alfredo Palacios en 1932 intentaron aprobar la ley de voto femenino sin éxito. Recién el peronismo en 1947 logró incluir el derecho a votar de las mujeres.
Un peronista, el Dr. Carlos S. Menem entre otras cosas eliminó la Junta Nacional de Granos y la Junta Nacional de Carnes, que había sido creada por los conservadores, también eliminó el Servicio Militar creado con loables objetivos en el siglo XIX, para eliminar los antiguos reclutamientos por levas y los abusos con personeros que iban a la guerra por otros, pero que con el tiempo se había deformado a “servicio a los militares” (colimba = corre, limpia y barre).

En suma, se puede apreciar que hay dos modelos en pugna y no simples antinomias de carácter dialéctico.
• la Constitución Nacional de 1853 que introdujo los derechos individuales y definió a los gobernantes como mandatarios al servicio de los individuos.
• el modelo colonial/revolucionario anterior a 1853 donde el individuo era súbdito de Fernando VII o de las autoridades patrias, las cuales eran mandantes soberanos por encima de los derechos individuales.
Lamentablemente hemos regresado a ese modelo preconstitucional y vemos la emigración de nuestros hijos.

Autor: Italo Bretti

Nací en Montevideo en 1947. Crecí en Buenos Aires y me recibí de Maestro Normal Nacional en un colegio salesiano. Mi profesión es la ingeniería química. En 1973 egresé de la Universidad Nacional de Buenos Aires, donde también hice un postgrado de Seguridad e Higiene Industrial. Trabajé en industrias químicas, petroquímicas y petroleras. Me dedique al “analisis de riesgos industriales” y pronto me interesé en el analisis de la historia, la política y la actualidad. Creo que ayudando a reflexionar a la gente hay oportunidad de progresar sin violencia, la cual "no es la partera de la historia".

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