EL MATRIMONIO CIVIL EN EL ESTADO DE BIENESTAR

El matrimonio civil en el Estado de Bienestar ha terminado siendo un camino para lograr obras sociales, seguros médicos, pensiones, y ciudadanía o residencia en un determinado país.

Estos temas no formaban parte de los motivos originales del matrimonio.

Hoy existe la tendencia a extender el alcance del concepto “matrimonio civil”, para incluir a nuevos beneficiarios homosexuales. Es lógico que si el matrimonio tiene tantos beneficios civiles, se pretenda llamar matrimonio a otras sociedades, aunque no tengan la potencialidad de engendrar hijos.

Los homosexuales con especial interés han buscado esta ampliación del concepto matrimonio, lo cual era de esperar, pero si se amplia el ámbito de validez de la ley de matrimonio civil a parejas de igual sexo, se generan diferencias con otros solteros miembros de la sociedad.

 

El matrimonio tuvo orígenes religiosos, pero siempre fue respetado y promovido por las leyes civiles y religiosas de todos los pueblos de la historia. Los reyes promocionaron el matrimonio porque además de los nobles motivos que podemos suponer, probablemente necesitaban súbditos para trabajar y soldados para las guerras de conquista.

También la natalidad fue respaldada por leyes civiles que benefician a las madres solteras, y hasta para los niños expósitos, cuando los padres se desentienden de sus responsabilidades. Las parejas heterosexuales que no tuvieron hijos siempre fueron incluidas en tales beneficios y privilegios pues la comunidad ha respetado la libertad para decidir la descendencia, o asume la posibilidad de que sean superados los problemas de infertilidad.

En el siglo XIX, cuando fue creciendo la separación entre la Iglesia y el Estado, el matrimonio civil definió los derechos de quienes no profesaban alguna religión. Posteriormente el “Estado de Bienestar” ha intentado redistribuir beneficios y decidir sobre detalles de la vida de las familias, pero en ambas intervenciones ha afectado derechos individuales y ha generado varias injustas distorsiones.

Si la sociedad desea otorgar un beneficio a uniones homosexuales, sería mejor que lo haga directamente pero sin usar la palabra “matrimonio”. En vez de estudiar leyes de matrimonio para homosexuales, es mejor analizar leyes para ampliar la lista de favorecidos por determinados beneficios como seguros, pensiones, ciudadanía, etc.

Esto debe hacerse sin poner requisitos como el de la homosexualidad, la cual puede ser simulada y no puede ser controlada o auditada, pues afecta a la esfera privada del individuo.

La sociedad no debe abrir juicio sobre la vida privada de las personas mientras no se afecten derechos individuales de terceros, por lo tanto no debe aprobar o desaprobar conductas sexuales homosexuales.

Cuando alguien hace publico detalles de su vida privada, como su orientación sexual, sus pasatiempos, sus mascotas, sus dietas especiales, sus adicciones, etc. está de alguna manera dando su opinión al respecto.

Es un legítimo derecho de todos de opinar respetuosamente a favor o en contra, sin que ello sea discriminación, porque se discrimina cuando se le quita un derecho individual a una persona y no cuando no se comparte una opinión o gusto determinado.

Quien fuma cigarrillos de tabaco, no puede sentirse afectado por quien lo desaconseje por razones de salud.

La razón que fundamentó beneficios y privilegios estuvo originada en la capacidad de las parejas de procrear, la cual ha sido fijada por la naturaleza a través de los sexos. Además tienen vedado el matrimonio hermanos, padres e hijos, porque no podrían tener hijos sanos; es decir considerando la capacidad de procrear como “requisito sine qua non” para aceptar la celebración del matrimonio.

Si se incluyera a parejas que les es imposible procrear en el concepto de matrimonio, se discriminaría a otros grupos de la sociedad. ¿Que razón puede tener para recibir beneficios y privilegios, una pareja de igual sexo, que los restantes solteros con alguna persona a cargo no puedan recibir?

Dos parientes, amigos o amigas que vivan juntos, o un soltero con una persona a cargo ¿porque no pueden tener beneficios y privilegios equivalentes a los propuestos para parejas homosexuales?

Además, si se extiende el concepto de matrimonio con beneficios para todas las personas, como un beneficio universal dejaría de existir, porque todos aportarían para pagar un beneficio que luego todos recibirían, ¿Para que redistribuir los fondos, si se terminará recibiendo lo mismo que se aporta? El beneficio universal por redistribución carece de sentido.

En lugar de ampliar el concepto de matrimonio, sería deseable que se amplíen los favorecidos por beneficios para tener coberturas de salud, etc. cuando un soltero tenga a cargo

  • un pariente menor, mayor o enfermo,
  • una persona amiga con limitaciones para lograr un servicio medico.

 

La orientación sexual no puede sumar o restar beneficios concedidos por la sociedad a los individuos.

Mucha gente homosexual privilegia el perfil bajo, no quieren que su vida privada sea del conocimiento de todos y tienen todo el derecho de no hacer pública su preferencia sexual.

Las preferencias sexuales no pueden ser promocionadas a través de beneficios y privilegios, ni desalentadas a través de persecución, perjuicios o castigos.

El matrimonio civil había decidido como debía ser la relación hasta en los detalles patrimoniales. En lugar de legislar para aumentar el respaldo jurídico a los esposos y su descendencia, se fijaron normas y limitaciones en un contrato matrimonial único y obligatorio.

Los jóvenes heterosexuales hoy evitan casarse por tales innecesarias rigideces. ¿Por qué no puede la gente casarse según sus propias reglas, sus gustos o costumbres?

Mientras no se vulneren derechos individuales, todas las posibles cláusulas del contrato matrimonial deberían ser posibles y respaldadas por la legislación.

El “estado civil del individuo” debería ser una información personal privada que nadie pudiera requerir salvo para proteger derechos individuales de terceros. Hoy en día cualquier formulario, hasta de una sociedad de fomento o club deportivo, se pide definir “estado civil: soltero, casado, viudo” sin ninguna razón que lo justifique.

En síntesis,

  • Los gobernantes no deben entrometerse con la vida privada de la gente, mientras no se afecten derechos individuales de terceros.

 

  • No debería extenderse el concepto de matrimonio, particularmente para lograr los beneficios que la sociedad le otorga a las familias que pueden procrear.

 

  • Si se les quiere otorgar derechos a parejas homosexuales se lo debe hacer directamente como tales, pero sin usar la palabra matrimonio porque la mayoría prefiere no modificar su significado, según se aprecia en los sondeos de opinión.

 

  • Quien haga publica su vida privada, no puede negar la posibilidad de otros de opinar de otra manera, ni considerarse discriminado o perseguido.

 

  • Los beneficios de las uniones homosexuales, no pueden ser distintos de los que reciben solteros que tienen personas a cargo. El beneficio se fundamenta en la necesidad de las personas y no en su orientación sexual.

 

  • Todos tenemos derechos a la privacidad y a no hacer público nuestro estado civil. A nadie debería interesarle si una mujer embarazada esta casada o es soltera.

Autor: Italo Bretti

Nací en Montevideo en 1947. Crecí en Buenos Aires y me recibí de Maestro Normal Nacional en un colegio salesiano. Mi profesión es la ingeniería química. En 1973 egresé de la Universidad Nacional de Buenos Aires, donde también hice un postgrado de Seguridad e Higiene Industrial. Trabajé en industrias químicas, petroquímicas y petroleras. Me dedique al “analisis de riesgos industriales” y pronto me interesé en el analisis de la historia, la política y la actualidad. Creo que ayudando a reflexionar a la gente hay oportunidad de progresar sin violencia, la cual "no es la partera de la historia".

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