JUAN BAUTISTA ALBERDI – PUERTOS Y FERROCARRILES ARGENTINOS

Su vida estuvo dedicada a consolidar las instituciones y el desarrollo de su querida Argentina. Tuvo grandes aportes que son muy conocidos, pero no lo son tanto sus esfuerzos para dotar de puertos y ferrocarriles al país. Para entenderlos hay que ahondar en ciertos detalles de su vida.

Un puerto o un ferrocarril, como todos emprendimientos no empiezan cuando se inician las obras civiles, ni cuando se aprueba la inversión, ni cuando se consiguen los recursos económicos. Es la sociedad quien decide avanzar hacia el progreso guiada por pensadores y estadistas que modelan las instituciones de gobierno, o se mantiene enfrentada en costosas guerras civiles, tanto en vidas como en recursos económicos.

El Puerto de Buenos Aires (con instalaciones en Ensenada y en Capital entre el Riachuelo y Núñez cerca del arroyo Medrano, como lo definía Julio A Roca en 1904), fundamental para el desarrollo argentino, estuvo demorado 300 años hasta que Julio A Roca y Dardo Rocha lo materializaran guiados por las ideas de Juan Bautista Alberdi y el proyecto de Guillermo Wheelwright asesorado por ingeniero John Coghlan.

El Ferrocarril Central Argentino, base del desarrollo de Córdoba y Santa Fe, también fue logrado gracias a sus gestiones entre los posibles inversores y los gobernantes argentinos.

Veamos detalles biográficos de Alberdi y como no solo con las ideas, sino con gestiones personales logró para el país, los puertos y ferrocarriles fundamentales.

Su padre Salvador, fue un vasco español afincado en la ciudad de Tucumán. Estaba comprometido con la Revolución de Mayo, tanto que si se hubiera perdido la batalla de Tucumán en septiembre de 1812, por su condición de español ayudando al general Belgrano, podría haber sido fusilado por los realistas. Salvador Alberdi hablaba francés y era admirador de JJ Rousseau, de quien tenía una copia del Contrato Social. Esto nos muestra las ideas que recibió de su familia.

Estaba estudiando abogacía en Buenos Aires, cuando en 1838 cerca de recibirse decide emigrar a Montevideo debido a las persecuciones rosistas. Irse del país sin el título era un gesto muy coherente para un joven lleno de ideales, pero muy costoso para un pobre que empezó estudiando con la beca instituida por el gobierno de Rivadavia.

Desde Montevideo, gracias a la ayuda de “La Joven Argentina” logra ir a Europa en 1843. Allí recorre la actual Italia, Suiza, y Francia, pero sin pisar suelo inglés. De regreso llega a Río de Janeiro y allí decide no quedarse en Brasil por sus instituciones esclavistas, ni volver a Montevideo o Buenos Aires por la posible persecución política.

El 6 de febrero 1844 se embarcó en el “Benjamín Hort” un barco inglés rumbo a Valparaíso. Alberdi no hablaba inglés, por lo que debió entenderse con el Capitán, por señas y algunas pocas palabras en inglés.

Empieza en Chile trabajando de periodista en “El Mercurio” porque no tenía la habilitación para ejercer la abogacía.

El 22 de mayo de 1844 escribe un artículo elogioso sobre Guillermo Wheelwright, un marino y empresario norteamericano que había establecido las primeras líneas de buques a vapor de Valparaíso a Panamá y proyectaba construir nuevos puertos y ferrocarriles. Termina trabando amistad con Wheelwright y enterándose que había llegado al Río de la Plata en 1823, a los 25 años, como sobrecargo de un barco mercante. Desgraciadamente el barco encalla en el banco Ortiz, y se hunde. Luego de ser auxiliado por los pobladores de Quilmes, conoce la villa de Buenos Aires, que no tenía puerto aunque si muchos estudios y propuestas. Wheelwright decide embarcarse rumbo a Chile, donde hubiera puertos de aguas profundas en operación.

En Chile pronto llega a ser capitán de barcos a vela que navegan entre Valparaíso y Panamá; hasta que en enero de 1824, fue nombrado cónsul de los Estados Unidos de América en Guayaquil, el puerto más importante del Pacífico de aquella época. En 1829, luego de años de trabajo, logró establecer una línea de navegación a vela entre Valparaíso y Cobija, el puerto de Bolivia.

Dado el prestigio logrado como empresario naval, en 1834 fue visitado por el Capitán Robert Fitzroy, quien junto a Charles Darwin navegando el Beagle estudió la Patagonia. A partir de ese momento mantuvo una relación de amistad con Fitzroy, quien llegó a ser almirante y presidente de la Sociedad Geográfica Real Británica. Fitzroy luego ayudó a Wheelwright a fundar la Pacific Steam Navigation Co. para operar entre Valparaíso y Panamá.

Con el paso del tiempo, a partir del negocio naviero se involucró en proyectos portuarios y ferroviarios rentables, que aportaban carga a las bodegas de sus vapores y ampliaban el sistema de transportes que la América del Sud necesitaba. Así pues en 1850, completó la red de ferrocarriles desde Copiapó al puerto de Caldera.

En 1845 Alberdi logra la habilitación para ejercer la abogacía, por lo que Wheelwright lo contrata como abogado de sus empresas. En 1849 gestiono ante las autoridades chilenas la renovación de los contratos de concesión de la Compañía de Vapores, los ferrocarriles y la empresa de aguas corrientes de Valparaiso. En febrero de 1851, hasta Domingo F Sarmiento le llegó a pedir una recomendación para que Wheelwright le de un puesto de trabajo en Caldera.

A partir de diciembre de 1849, empezó a publicar 15 cartas en “El Progreso”, en que exponía las ventajas para Chile de la prórroga de las concesiones. Era la forma de mantener las líneas de vapores que unían Chile con Panamá y San Francisco en California.

También mantenía una prédica a favor del libre comercio, los derechos individuales postulados por Locke, las ideas de Adam Smith, Bastiat, Tocqueville, etc.

Había fundado “El Comercio de Valparaíso”, donde entre otros le dio trabajo a Bartolomé Mitre en 1848.

Para defender los intereses de la empresa naviera de Wheelwright, debía conocer todas las Constituciones y legislaciones de los países del pacífico cuyos puertos eran utilizados en el traslado de personas y mercaderías: Chile, Bolivia, Perú, Ecuador, la actual Colombia, México, los estados norteamericanos y de los países de Centroamérica. Así conoció la Constitución de California de 1849 y se informó sobre toda la legislación del nuevo estado norteamericano.

Luego de la batalla de Caseros, entre marzo y abril de 1852 Alberdi escribió “Las Bases y puntos de partida para la organización política de la Republica Argentina”. Su experiencia profesional en todos los países del Pacífico, como abogado de las empresas de Wheelwright, le permitía conocer que errores debían evitarse en una futura Constitución Argentina, y que derechos individuales debían ser protegidos para lograr el progreso.

A fines de mayo distribuyó los primeros ejemplares de “Las Bases”, impreso en los talleres de “El Mercurio”. El 30 de mayo le envió un ejemplar al general Urquiza. Despacho también ejemplares a Cané, a Gutiérrez, a Frías, a Mitre, y a Sarratea.

En 1852, el General Urquiza se interesó en construir ferrocarriles para desarrollar el país. A partir de 1854, Mariano Fragueiro, ministro de Hacienda de Urquiza gestionó con la ayuda de Alberdi la participación de Wheelwright la construcción de un ferrocarril Rosario – Córdoba.

En 1855 Alberdi viaja a EEUU con cartas de presentación de Wheelwright para entrevistar al presidente Franklin Pierce y las autoridades americanas. Por sus limitaciones con el inglés, Francisco Ortiz fue su traductor.

En agosto de 1856, Wheelwright le explica por carta a Alberdi que el ferrocarril Rosario – Córdoba es la base para seguir a Copiapó – Caldera y así unir por vía marítima Londres con Nueva Zelanda.

En 1857 Alberdi gestionaba la prolongación de las líneas de vapores ingleses hasta Rosario, por la ley Nº 70 de derechos diferenciales de 1856 que gravaba los productos importados llegados a Rosario desde Buenos Aires.

Luego de Pavón, por las gestiones de Alberdi, el 16 de marzo de 1863 Mitre firma con Guillermo Wheelwright el contrato del ferrocarril Central Argentino. Inmediatamente, el 22 de mayo de 1863 Wheelwright compró la concesión del ferrocarril de “Buenos Aires a la Boca, Barracas y Ensenada”. Este ferrocarril completaba el plan de Wheelwright, porque llegaba a la Ensenada de Barragán donde estaría un puerto de aguas profundas, que completaría el ferrocarril interoceánico Atlántico – Pacífico.

El 31 de diciembre de 1872 se inaugura el ferrocarril de la Ensenada y el muelle de Punta Lara, con la presencia del presidente Sarmiento. En su discurso Wheelwright se dirigió a Sarmiento y le pidió apoyo para la obra del futuro puerto de Ensenada, que sería propiedad del Estado, distinto del muelle de Punta Lara propiedad del ferrocarril. Sarmiento respondió intentando comprar “el Ferrocarril de Buenos Aires al Puerto de Ensenada” y un decreto de Sarmiento del 19 de julio de 1873 dice: “Considerando el Gobierno que las obras del puerto de la Ensenada son un complemento necesario del ferrocarril que lo liga con la Aduana de Buenos Aires y que es conveniente que una línea entre el Puerto y la Aduana sea del Estado, se resuelve sea sometido este asunto a una comisión de personas competentes que formule las bases del arreglo a que se refiere el representante de la Compañía en este escrito”.

En 27 de junio de 1873 Alberdi fue a Londres a ver a Wheelwright, que había viajado enfermo desde el Río de la Plata. Lo volvió a visitar el 25 de septiembre y unos pocos dias después falleció. Luego Alberdi asistió al velatorio antes de embarcar los restos de Wheelwright para América con destino el cementerio de la ciudad de Newburyport, situada al norte de Boston, en el estado de Massachussets.

Alberdi escribe la biografía de Wheelwright, un hombre que sin ser político, ni haber librado batallas, había prestado servicios excepcionales a las republicas sudamericanas. La redactó con la información suministrada por su hija Augusta Wheelwright de Krell. La publica en Paris en 1876. El 12 de febrero de 1877 se inaugura una estatua a Wheelwright en la Plaza de la Aduana de Valparaíso.

El 15 de septiembre de 1879, Juan Bautista Alberdi llegó al muelle de pasajeros de Buenos Aires en el S.S. Cotopaxi, un vapor de la línea de la familia Wheelwright, después de 41 años de ausencia del país. Sus consejos sobre la federalización de la capital, los puertos y ferrocarriles fueron seguidos por Nicolás Avellaneda, Julio Roca, Dardo Rocha y demás gobernantes.

En 1881 Alberdi viajó a Rosario y conoció el fruto de sus gestiones ante Wheelwright y los gobernantes argentinos, el Puerto de Rosario operando abastecido por el ferrocarril Central Argentino.

Luego de la federalización de la Ciudad de Buenos Aires en 1880, debía proponerse una nueva Capital para la provincia. Dardo Rocha, el cuarto día de ejercicio de su cargo de gobernador, el 4 de mayo de 1881, designó una comisión especial de notables para proponer el emplazamiento de una nueva capital. La Ensenada siendo solo un proyecto de ciudad, competía contra ciudades como Quilmes, los Olivos, San Fernando (apoyada por Sarmiento), Zárate, San Nicolás, San Isidro, Chascomús, Dolores, etc.

Como parte de la campaña de promoción recomendando a la Ensenada, Francisco Cestino, un prestigioso vecino del lugar, publicó dos ediciones de un folleto durante 1881: ”Tratado acerca de la Ensenada en la Provincia de Buenos Aires, como emporio de su comercio marítimo, baluarte de defensa de sus autoridades y punto el más indicado por sus conocidas conveniencias para futura Capital de la Provincia” Estaba dedicado a la memoria de Guillermo Wheelwright, y recogía ordenadamente los argumentos planteados por Wheelwright y el ingeniero John Coghlan.

Juan B Alberdi, envió a Cestino una carta de felicitación el 1 de junio de 1881, diciendo “La capital en la Ensenada haría de la Provincia de Buenos Aires el emporio comercial y naval de la América del Sud. Solo economistas como los carreteros que temían que los ferrocarriles arruinasen su tráfico, pueden temer que ese excelente puerto deje de servir por su prosperidad a la de otros puertos menores de su vecindad. La opulencia de la Ensenada haría el esplendor del Riachuelo; y para la Provincia de Buenos Aires sería ese gran Puerto lo que ha sido el de Rosario para la moderna Santa Fe.”

El proyecto de Wheelwright y Alberdi siempre estuvo en el pensamiento de Dardo Rocha, quien amigo de Alberdi, lo consideraba inspirador de la idea.

Alberdi mantuvo la amistad con la familia Wheelwright, y en 1877 los visitó en Rosyln House, cerca de Oatlands Park, Inglaterra. En 1881 la Sra. Augusta Wheelwright de Krell lo invitaba a Rosyln House, para reponerse de los problemas de salud. En febrero de 1884 la Sra. Krell volvió a ofrecer su quinta en Inglaterra. Alberdi fallece el 19 de junio de 1884.

El gobernador Marcelino Ugarte, que asumió en 1902, encomendó a Federico Pinedo las gestiones ante el gobierno nacional para la venta del Puerto de la Plata. El 29 de agosto de 1904 se acordó un precio de 11.871.000 $ oro sellado que sería aplicado a reducir la deuda que mantenía la provincia de Buenos Aires con el estado nacional. Todo quedo ratificado por ley Nº 4436 y el puerto pasó por compra a jurisdicción federal.

El 9 de octubre de 1904, el presidente Julio A Roca se encontró con el gobernador en el puerto de La Plata y durante el acto hablaron ambos mandatarios.
En su discurso Marcelino Ugarte dijo… ”Es la vieja idea de Alberdi que se consagra a través de largas y costosas expectativas. Esta obra es parte integrante de un plan cuyo objetivo es el puerto de aguas hondas y que debe desenvolverse en el régimen del Río de la Plata, es decir, en jurisdicción nacional” …..” las riquezas que han de salir no son tampoco locales, sino argentinas ……..y probablemente de una vasta zona de la América”..
En su discurso el presidente Julio A Roca dijo ….” la adquisición del puerto de la Plata por la Nación , es un hecho lógico y necesario, tan favorable para aquella como para la provincia”…”la transferencia conviene a la provincia, por la descarga de una deuda que para ella resulta onerosa” ….”se cree que no pasarán 20 años ( luego acelerado por los hundimientos de buques mercantes en la primera Guerra Mundial) sin que haya gran número de vapores de dimensiones considerables. Ya los astilleros ingleses y alemanes han suministrado ejemplares de la flota del porvenir, y los puertos tendrán que irse acomodando a sus dimensiones, bajo pena de perder la baratura del flete que ellas significan”.

Hasta hoy nos llegan los beneficios de las propuestas ferroviarias de hombres como Alberdi y Wheelwright, pero la biografía de Wheelwright no hubiera tenido tales logros sin la ayuda de un estadista como Juan Bautista Alberdi. Sus aportes fueron fundamentales, sin ellos los puertos y los ferrocarriles hubieran seguido demorados y hubiéramos continuado con puebladas, levantamientos armados o guerras civiles secesionistas.

La primera estatua a Alberdi está en Chile, y recién el 29 de agosto de 1964 durante la presidencia de Arturo U Illia se inauguró una en la Argentina.

Italo Bretti

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Autor: Italo Bretti

Nací en Montevideo en 1947. Crecí en Buenos Aires y me recibí de Maestro Normal Nacional en un colegio salesiano. Mi profesión es la ingeniería química. En 1973 egresé de la Universidad Nacional de Buenos Aires, donde también hice un postgrado de Seguridad e Higiene Industrial. Trabajé en industrias químicas, petroquímicas y petroleras. Me dedique al “analisis de riesgos industriales” y pronto me interesé en el analisis de la historia, la política y la actualidad. Creo que ayudando a reflexionar a la gente hay oportunidad de progresar sin violencia, la cual "no es la partera de la historia".

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